Colección Tesis

imagen-6Toda la lucha y la estrategia de los bolcheviques no alcanzó para dirigir el proceso ruso hacia donde inicialmente se lo habían propuesto. El atraso de la sociedad rusa pudo más. Mientras esperaban la ayuda de una revolución socialista en los países europeos no tenían más remedio que retroceder una y otra vez, dejando en el campo de la batalla histórica, abandonados, hechos girones, los principios socialistas.

Lenin no pudo evitar los retrocesos, pero al menos, como le han reconocido sus críticos más acerbos, mantuvo inalterable su autenticidad ideológica. Mientras él vivía las derrotas se llamaban por su nombre, sin tapujos; con la convicción de quien hoy retrograda imaginando que tarde o temprano recuperará la posición perdida.

Con Lenin murió la reserva moral de la revolución. Mientras él vivía la revolución estaba perdiendo, cuando Lenin murió, la revolución estaba perdida.

Hasta entonces las derrotas solo se producían en el campo material. De allí en más, comenzaba a desmoronarse la estructura ética del experimento soviético.

Hay un hito que representa ese derrumbe moral de la revolución: el ocultamiento del testamento político de Lenin.

Stalin, Burjarin, Trotsky, Kramenev, Radek, etc., todos ellos asumieron el compromiso “inmoral” de ocultar a su partido y al pueblo ruso el pensamiento que Lenin había legado y a través del cual se exponía las cualidades y defectos de los dirigentes más conspicuos del poder soviético.

¡Qué podía esperarse a partir de entonces!


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