7 de abril: Día Mundial de la Salud
El Día Mundial de la Salud se celebra el 7 de abril para conmemorar la creación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), organismo perteneciente a la Naciones Unidas. Cabe destacar que, la Constitución de la misma define la salud como "un estado de completo bienestar físico, mental y social", y no solamente como la ausencia de afecciones o enfermedades. Este organismo implementa sus principales objetivos mediante las siguientes funciones:
-Ofrecer liderazgo en temas cruciales para la salud y participar en alianzas cuando se requieran actuaciones conjuntas;
-Determinar las líneas de investigación y estimular la producción, difusión y aplicación de conocimientos valiosos;
-Establecer normas y promover y seguir de cerca su aplicación en la práctica;
-Formular opciones de política que aúnen principios éticos y de fundamento científico;
-Prestar apoyo técnico, catalizar el cambio y crear capacidad institucional duradera;
-Seguir de cerca la situación en materia de salud y determinar las tendencias sanitarias.
La OMS busca fomentar cada año, la toma de conciencia sobre algún tema clave de salud mundial. Este año 2010, el mismo se centrará en urbanización y salud, siendo el lema de la campaña “Mil ciudades, mil vidas”. Haciendo hincapié en una idea rectora sostiene además que: “En el siglo XXI, la salud es una responsabilidad compartida, que exige el acceso equitativo a la atención sanitaria y la defensa colectiva frente a amenazas transnacionales”.
19 de abril: Día del Aborigen Americano
La fecha fue instituida en el Congreso de 1940 celebrado en México, en la ciudad de Patzcuaro, con el objeto de salvaguardar y perpetuar las culturas aborígenes del territorio americano. Se recuerda a quienes habitaron nuestro territorio originariamente e impregnaron esta tierra con la esencia de una cultura primigenia, que mezclada con la esencia europea dieron como resultado nuestras realidades actuales. Los valores de estas antiguas culturas aborígenes perduraron hasta nuestros días, al igual que muchas de sus tradiciones, fieles a sus sentimientos y convicciones continúan amando a la tierra que habitaron. Los aborígenes americanos de hoy, no pretenden privilegios por ser los primeros habitantes del continente, aspiran a ser tratados como iguales, que se les reconozca el derecho a la tierra que habitan en comunidades: igualdad de oportunidades y respeto a los valores de su cultura y tradiciones. En 1992, Rigoberta Menchú, líder aborigen guatemalteca defensora de los derechos humanos, recibió el Premio Nobel de la Paz, transcribimos algunas de las palabras que pronunciara al recibir su distinción: “Reconforta esta creciente atención, aunque llegue 500 años más tarde, hacia el sufrimiento, la discriminación, lo opresión y explotación que nuestros pueblos han sufrido, pero que gracias a su propia cosmovisión y concepción de la vida han logrado resistir y finalmente ver con perspectivas promisorias, cómo, de aquellas raíces que se quisieron erradicar germinan ahora con pujanza, esperanzas y representaciones para el futuro” (…) “es un llamado a la conciencia de la Humanidad para que se erradiquen los condiciones de marginación a las que los condenó el coloniaje y la explotación de los no indígenas, y es un clamor por la vida, la paz, la justicia, la igualdad y hermandad entre los seres humanos”.
El Centro de Investigación y Docencia en Derechos Humanos “Dra. Alicia Moreau” saluda calurosamente a todos los pueblos originarios en su día y destaca también que mantener esta fecha recordatoria es de gran importancia para reconocer y respetar nuestras raíces.
19 de abril: Día de la Convivencia en la Diversidad Cultural
Se conmemora el día de la Convivencia en la Diversidad Cultural, en recuerdo del Levantamiento del Ghetto de Varsovia y en homenaje a las víctimas del Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial, pero sobre todo y principalmente, para preservar la memoria del pasado, para que nunca más la humanidad sea capaz de tolerar semejante atropello a la dignidad humana. La Resolución N°126/00 del Consejo Federal de Cultura y Educación, en nuestro país, a propuesta del Ministerio de Educación de la Nación, incorporó esta fecha a las conmemoraciones de los calendarios educativos de las provincias.
Sirvan las palabras pronunciadas por Víctor Frankl –psicólogo, sobreviviente de Auschwitz- en su libro “El hombre en busca de sentido”, como disparadoras hacia la reflexión, creemos contienen un mensaje esperanzador acerca de las posibilidades humanas:
“El ser humano no es una cosa más entre otras cosas (…) lo que llegue a ser —dentro de los límites de sus facultades y de su entorno— lo tiene que hacer por sí mismo. En los campos de concentración…observábamos y éramos testigos de que algunos de nuestros camaradas actuaban como cerdos mientras que otros se comportaban como santos. El hombre tiene dentro de sí ambas potencias; de sus decisiones y no de sus condiciones depende cuál de ellas se manifieste…Nuestra generación es realista, pues hemos llegado a saber lo que realmente es el hombre. Después de todo, el hombre es ese ser que ha inventado las cámaras de gas de Auschwitz, pero también es el ser que ha entrado en esas cámaras con la cabeza erguida y el Padrenuestro o el Shema Yisrael en sus labios”.
26 de abril de 1937: Bombardeo de Guernica
El 26 de abril de 1937, la pequeña ciudad de Guernica, símbolo de las libertades vascas, era destruida por la aviación alemana aliada de Franco.
Se estima que fallecieron más de 1.600 personas y hubo casi un millar de heridos. Números más que dramáticos si se considera que la población era de 7.000 habitantes. A los tres días del bombardeo, el 29 de abril, por el puente que no destruyó el ataque, los franquistas ingresaron a la ciudad arrasada. La indignación que causó este episodio fue mayúscula en la opinión pública internacional, por la masacre absurda de inocentes, y por ser la primera vez en la historia en que se atacaba desde el aire una ciudad. Trastornado por el salvaje incidente, el pintor español Pablo Picasso realiza a las semanas su emblemática obra, indiscutiblemente uno de los cuadros clave de la pintura del siglo XX. Contemplando la representación de derecha a izquierda se advierte una mujer desesperada, gritando de dolor dentro de una casa que se derrumba y arde. A su izquierda otras dos mujeres, la de la parte superior asoma por una ventana llevando en su mano una lámpara, la luz de la verdad, que ilumina los estragos producidos por la barbarie. La de la parte inferior sale de la casa arrastrándose en su agonía. En el centro de la composición se halla el caballo, retorcido sobre sí mismo y mostrando una espuela, su boca abierta y su lengua-lanza demuestran su excitación ante los sucesos. Encima está el sol, empequeñecido, en forma oval y con una bombilla en su centro como si el humo del bombardeo lo hubiese contraído y la única fuente de iluminación tuviese que ser artificial. Un poco a la izquierda un pájaro agita las alas como si pidiese al cielo inútilmente una explicación para lo acaecido. Bajo las patas del caballo yace el guerrero muerto, su mano todavía sujeta una espada rota. En el extremo izquierdo, un toro contempla la escena y, a su lado, una sufriente madre carga los despojos de su pequeño. |